Un soplo fuerte, inesperado y frío,
por los senderos libres y desiertos
barrió las secas galas del estío...

M. Hernández

domingo, 17 de marzo de 2013

Canto de amor a un marido rehén

"La mujer se sube sola al coche”. Françoise Larribe tuvo que desempolvar el español estudiado en el instituto para comprender la orden que le daba en esa lengua un saharaui al que había apodado Miguel. Iba a ser liberada tras cinco meses de secuestro en el norte de Malí.

Pero lo que para los demás rehenes era un sueño, para ella se convertiría en una pesadilla. Françoise, de 63 años, recobró la libertad el 25 de febrero de 2011, pero dos años después su marido, Daniel, y otros tres rehenes franceses permanecen aún en manos de la rama magrebí de Al Qaeda (AQMI) en esa franja septentrional de Malí donde estalló la guerra hace dos meses.

“Por razones humanitarias acaso la dejemos en libertad”, había anunciado horas antes un tuareg negro a Françoise y a su marido. “Nos vamos juntos o yo no me voy”, le contestó tajante la rehén, que es pareja de Daniel desde hace más de 40 años. Daniel la convenció después de que no debía resistirse porque así levantaría el ánimo de sus dos hijas residentes en el suroeste deFrancia.

Françoise y Daniel se repartieron las mantas con las que se tapaban cuando dormían al aire libre, la media docena de aspirinas —“nuestra farmacopea”, ironiza— y ella le dejó los calcetines que se ponía para dormir. Subió a la camioneta, pero no a la parte trasera descubierta como le indicaron, sino a la cabina, y echó la mirada hacia atrás. “Daniel estaba de pie, tieso, con los ojos llenos de lágrimas”, recuerda Françoise. “Yo temblaba”. “Había tanto dolor en nuestras miradas que hasta nuestros cancerberos parecían incómodos”.

“Sus últimas palabras fueron para decirme que aguantaría seis y hasta ocho meses más” en ese inhóspito desierto, prosigue Françoise. Desde que las pronunció han transcurrido más de dos años. “Aun así, sé que no se va a derrumbar, que resistirá”, insiste Françoise. “Sabe que le estamos esperando”. “Posee recursos intelectuales y espirituales para soportarlo”.

Larribe vive en Nimes (suroeste de Francia), pero el jueves estuvo en París. Citó a EL PAÍS en una célebre cafetería-restaurante de estilo rococó inaugurada en 1901. “Me encanta el marco, el ambiente”, explica. Es una mujer con apariencia endeble, pero de la que emana mucha energía. Es locuaz. “Me gusta hablar de Daniel porque es hacer que exista”, recalca.

Las parrafadas que pronuncia concluyen con frecuencia con una sonrisa comunicativa, excepto cuando evoca los momentos más penosos de su cautiverio o el sufrimiento de Daniel. “No paro de pensar en su soledad y su abatimiento”.

Aquella madrugada del 16 de septiembre de 2010 no fue el gato el que derribó la mesa de planchar en su casa de Arlit, en el noreste de Níger. El ruido lo provocaron los terroristas al penetrar en la vivienda para capturar a Daniel, a Françoise y también, en otros alojamientos, a otros cinco trabajadores extranjeros —tres franceses, un togolés y un malgache— de la multinacional Areva y de su subsidiaria Sogea-Satom.

Daniel Larribe, geólogo de 62 años, se trasladó de Namibia a Arlit, donde ya había pasado cuatro años, en junio de 2010 como director de producción de Areva. Ella llegó después tras someterse con éxito a una quimioterapia. Allí, “en ese lugar de fin del mundo”, como lo describe Françoise, el mastodonte nuclear francés explota una mina de la que hace 30 años se extraía el 40% del uranio mundial, pero que ahora ha decaído.

La angustia de Françoise tras su liberación no solo persiste, sino que se ha incrementado. Hasta enero pasado, Daniel y sus otros tres compañeros de cautiverio llevaban solo la penosa vida de los rehenes del Sahel “durmiendo al aire libre, pasando frío de noche y mucho calor de día, comiendo mucha pasta, con el agua racionada, sin apenas poder lavarse y, sobre todo, sin nada que hacer”, recuerda Françoise. “Eso sí, siempre nos trataron correctamente compartiendo con nosotros lo poco que tenían”.

En enero las fuerzas especiales francesas, secundadas por algunos ejércitos africanos, intervinieron en Malí para parar el avance de los terroristas hacia Bamako, la capital, y después reconquistar el norte del país. Ahora Daniel y los demás deben de sufrir aún más porque huyen de las bombas que lanza su propia aviación, porque las líneas de abastecimiento están rotas y la comida escasea aún más.

“Son grandes guerreros; son como una apisonadora cuando avanzan”. Françoise describe así a los soldados chadianos, a los que ha visto combatir cuando vivía en Yamena con Daniel, y que ahora preceden a los franceses en el asalto al macizo de Adrar de los Iforas, el gran reducto de los terroristas en Malí. “Son feroces”, insiste.

Es allí donde probablemente, a finales de febrero, fue abatido Abdelhamid abu Zeid, argelino de 45 años, jefe de la katiba (célula) de Al Qaeda que más occidentales secuestró. Françoise fue interrogada por él, a través de un intérprete, justo antes de ser liberada. “Era un hombre diminuto, que hablaba en voz baja marcando largas pausas, pero que tenía una mirada penetrante”, recuerda. “Nunca se separaba de su Kaláshnikov, casi tan alto como él”, añade.

Abu Zeid entregó a la mujer y a sus rehenes togolés y malgache a un gigante vestido a lo tuareg a cambio de 12 millones de euros, según Vicki J. Huddleston, exembajadora de EE UU en Malí. El gigante era Jean-Marc Gadouillet, un ex agente secreto francés que ahora trabajaba para Areva y sus filiales. “¿Va a recuperar a los demás?”, le preguntó de entrada Françoise. “Lo vamos a intentar”, le contestó. Lo intentó hasta que en diciembre de 2011 resultó gravemente herido de bala en un control de la gendarmería maliense cerca de Gao.

Aunque desde entonces han llegado nuevas pruebas de vida de los rehenes —la última, un vídeo en septiembre pasado—, los canales de negociación con los terroristas están rotos. Si no lo estuviera, el presidente François Hollande, que recibió a sus familiares el 20 de enero, no permitiría ya el pago de un rescate. Su predecesor, Nicolas Sarkozy, hizo la vista gorda a condición de que las empresas, y no el Estado, pusieran el dinero.

Pascale Robert, la madre del más joven de los rehenes —27 años—, implora al Gobierno que el Ejército haga una pausa en su ofensiva en Malí para buscar un desenlace al más largo secuestro de África. Ahora los terroristas ya no están en posición de fuerza. Françoise se conforma con pedir que se les permita “no salir de la guerra como perros con el rabo entre las piernas a cambio de respetar la vida de nuestros seres queridos”.

¿Cómo lo sobrelleva? “Llevo tanto tiempo…”. “Tengo un sentimiento de culpabilidad; yo aquí y ellos allí”. “Intento que el dolor no lo sea todo en mi vida”. “Canto en la coral de Madrigal (Nimes), leo, y escribo para Daniel cartas” que su destinatario no leerá. Françoise es protestante y también reza. “Me movilizo en Francia para que no les olvidemos”. “Lucho así para derrotar al mal”.
http://internacional.elpais.com/internacional/2013/03/15/actualidad/1363370321_040487.html

viernes, 22 de febrero de 2013

Visita a Rabuni

María Ryan, envía un segundo correo sobre su periplo por los campos de refugiados saharauis:

"Visita a Rabuni, sede del gobierno saharaui. Aquí no viven muchas familias, es el hipermercado del neumático de desecho, contenedores viejos, coches desmontados, los almacenes de la ayuda internacional y el museo de la guerra. Aquí se muestran fotos de los caídos, de los prisioneros marroquíes, de lo que pasó, de lo que lucharon, de cómo está hecho el muro. El muro de la vergüenza...

Una gran melancolía impregna las tres naves del conjunto donde apenas hay nadie. El personal que nos acompaña y que ha quedado en silencio dentro recupera de pronto la alegría al salir a un gran patio donde se exponen una decena de camiones destartalados, unos cuantos carros de combate, los restos de un avión y diversas armas arrebatadas a los marroquíes durante la guerra. Son trofeos de la derrota. Pregunto si los líderes de entonces estarían orgullosos de cómo están los saharauis ahora. La respuesta es rotunda: por supuesto que sí. Sin embargo, no estoy segura de ello. Aunque en todas partes es igual. Se toman decisiones, se da la vida por ello y las consecuencias siempre serán desconocidas. Mi pregunta era una estupidez.

En el hospital nos encontramos con un equipo de médicos de Granada y Sabadell que han estado diez días operando. Hoy se vuelven y el hospital cerrará hasta que venga otro grupo de voluntarios. Mami, el director, nos invita a un té y dice esperanzado que cree que vendrá un grupo italiano el próximo mes.

Volvemos a Smara, reencuentro con las mujeres y los niños de la familia que nos acoge. Cansados de tanto mirar y de aguantar la impotencia,llegar a casa parece que va a suponer un poco de tranquilidad, pero en Smara la tranquilidad es estar todos juntos, mejor dicho, juntas, porque los hombres se dispersan como si no supieran qué pueden hacer. Nos esperan unas diez mujeres y ocho niños a tomar otro té. Jugamos, cantamos, bailamos y pillamos algún que otro chisme sobre ligues, peticiones y bodas futuras.

Hay gran excitación porque la hermana mayor y la familia han aceptado a un pretendiente después de haber rechazado a diez candidatos. Esto significa que la siguiente hermana, después de la boda de la primera, puede recibir propuestas. Se ríen cuando nos explican que todo estaba un poco atascado por la no aceptación de los candidatos de la primera. No se puede ni mencionar nada relacionado con este asunto si los hombres de la familia están delante. Después de mucho preguntar por nuestra parte, parece que hay dos posturas en cuanto a las mujeres casaderas saharauis: las que esperan un buen pretendiente, tener su casa y sus hijos y la que quierehacerse una vida. Si eso ocurre, salta el turno a la siguiente hermana. Lo de tener su pretendiente y hacerse una vida es como al que le gusta más la pepsi que la coca cola. No significa nada ni hay juicio sobre ello. Nuestra forma de ver las cosas (si es que la tenemos) no despierta ningún interés.


Sigue un desfile de visitas durante toda la tarde. De pronto, todo el mundo desaparece y nos dormimos. El dia siguiente tenemos una rahla, un picnic saharaui en las dunas. Los móviles echan chispas: no tenemos autorización policial para ir a las dunas buenas, esto causa disgusto y todo tipo de negociaciones a varias bandas. Finalmente, comienza el trajín, cacerolas, carbón, el palo de la jaima, la jaima, los trastos del té, alfombras de plástico, botellas de agua... Se carga una pick up que rebosa de cosas. Agarran al cordero y lo acomodan entre los cacharros. Después, como si fueran las decoraciones de una cup cake, todos los niños se suben encima. La pick up arranca.

En la furgoneta de Mohamed, regalo de unos amigos italianos, vamos una docena de mujeres sentadas detrás. Y llegamos a un lugar que ellos consideran feo, donde las dunas no son como tienen que ser, pero que es maravilloso, un mar de arena que se pierde en el horizonte. Subo a la duna a buscar un poco de ensimismamiento occidental. Me siento exhausta de tanto compartir, de no tener ni un ratito para mí, algo que aquí me parece tan sano y allá en mi tierra como de enfermos mentales. Mientras, matan los hombres al cordero y las mujeres se lo pasan pipa en la jaima, bailando al son de la música del móvil. El baile se plantea como una batalla entre dos mujeres para ver cuál es la mejor, la más chula y la más sensual.

Estamos rebozados de arena fina. Hoy toca lavarse un poco más a fondo, cacito va, cacito viene. Por la noche intento entender cómo funciona el dinero, pero no lo consigo. La RASD no tiene moneda, usan los dinares argelinos, pero con otro concepto, como dicen ellos. Un billete de 10.000 dinares argelinos corresponde a 100 dinares saharauis, aunque el billete es el argelino. Y entonces los saharauis lo comparan con el euro. Es decir que el billete es el mismo pero el concepto es diferente...

Casualidades de la vida, en el vuelo de vuelta me leo un `cuaderno de parches´ que ha escrito mi sobrina Janet Prado sobre su viaje a Etiopía el pasado julio, con la ONG en la que trabaja, Amigos de Silva. Llevan un programa de nutrición en un campo de refugiados procedentes de distintos conflictos y que han acabado en Assayita, donde el gobierno recibe un ingreso fijo por cada refugiado. Allí, Janet se dedicó fundamentalmente a meter en bolsas de un kilo los cereales que les dan para sobrevivir y que vienen a granel. Y a pesar a niños, mujeres y ancianos para hacer un seguimiento de su desnutrición. En Assayita aún están peor, mucho peor, que en los campamentos de donde vengo. Envidia de los pájaros que emigran de Norte a Sur según su conveniencia, cogiendo lo mejor de los dos hemisferios. Janet llega a la misma conclusión que yo: en los campamentos de Argelia y en el desierto de Afar en Etiopía, entre los que no tienen nada, les queda algo que nosotros hemos perdido. Janet arranca su cuaderno de parches con un proverbio africano: "mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo". Habría que pensar si nosotros, los de la crisis, nos sentimos lo suficientemente pequeños, en un lugar suficientemente pequeño y que lo que hacemos es tan pequeño e insulso como para que podamos cambiar algo. Me parece que ya no somos ni enanos a hombros de gigantes, sino enanos que nos creemos gigantes, que vivimos en lugares que creemos muy importantes y que lo que hacemos nos parece tan relevante que según el proverbio efectivamente no podremos cambiar el mundo. Ni siquiera nuestro propio y ensimismado mundo individual.".

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/escorpion/2012/12/11/visita-a-rabuni.html

El fiel guardián del legado andalusí

Su estirpe lleva impresa en la piel medio milenio de Historia, de huida, de amenazas... de orgullo y valentía. “Soy una más de los miles de personas que tuvieron que dejar Malí para refugiarse en otros países”, confiesa con voz serena Ismael Diadié, último descendiente de la dinastía Kati de Malí. Diadié se ha instalado temporalmente en España tras pasar por Suiza y Francia. Tuvo que abandonar su país en abril del año pasado tras la caída de Tombuctú en manos yihadistas, y dejó allí miles de manuscritos sobre la huella andalusí conservados desde el siglo XV y que él mismo, tras heredarlos de sus antepasados, recuperó junto a su padre a finales de los años noventa del pasado siglo.

 “No hemos perdido documentos, aunque hemos tenido que dispersar gran parte del fondo”, señalaba Diadié el miércoles en Jaén, adonde se desplazó para hablar a los universitarios de la situación bélica en su país y del esquilmado patrimonio histórico. Destacó que también se han salvado los documentos que quedaron a cargo de su conductor, Baba Pascal Cámara, que los ocultó y protegió de las continuas visitas que los radicales realizaron a la Biblioteca Andalusí con la clara intención de acabar con ellos. No tuvieron la misma suerte miles de documentos del centro Ahmed Baba, que fueron quemados.

La Biblioteca Andalusí de Tombuctú es una de las principales referencias bibliográficas de Al-Andalus, con más de 7.000 documentos de diversas épocas. Su financiación corrió a cargo de la Junta de Andalucía, que, en 2002, invirtió 120.000 euros como ayuda a la cooperación para levantar un edificio donde albergar estos documentos. La Junta actuó así tras la publicación de un manifiesto en defensa de ese fondo, firmado por escritores como José Saramago, Antonio Muñoz Molina o Juan Goytisolo y que impulsó el poeta José Ángel Valente, con cuyo nombre se bautizó la biblioteca.

Pero el convenio con la Junta iba más allá, y preveía la difusión de ese valioso legado. “La programación con la Junta no se ha podido cumplir por circunstancias ajenas a nosotros, pues desde 2010 no era posible invertir porque Tombuctú estaba en una zona de línea roja”, admitió Diadié, quien esta semana se ha reunido con la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo para retomar ese acuerdo de colaboración.



Su vida reciente parece digna de una película de aventuras. El patriarca de la familia Kati explicó a los universitarios jiennenses cómo él y su padre rescataron ese legado al saberse descendientes de Alí ben Ziryab al Kuti, originario de Toledo que abandonó la ciudad en mayo de 1468 y llegó a Tombuctú llevando consigo los primeros manuscritos de lo que, con los siglos, se convertiría en una ingente memoria escrita de la familia.

Durante el siglo XIX y ante el temor de que la inestabilidad en la zona pusiese en peligro el legado, los fondos se distribuyeron entre miembros dispersos del clan. Diadié y su padre recorrieron aldea por aldea y lograron salvar 3.000 documentos de entre los siglos XII al XIX. Al menos 300 de esos legajos son de autores andaluces, 100 de renegados cristianos, 60 de comerciantes judíos y el resto de temática árabe variada. Es una biblioteca fundamental para comprender la penetración del islam en España o el destino de centenares de familias visigodas tras la caída del reino de Toledo.

“No se puede concebir la historia de Malí sin la historia de Al-Andalus”, explica Diadié, escéptico ante el futuro de su país. “Va a ser el futuro de cualquier estado que tiene petróleo, gas natural o uranio, es decir, un futuro incierto”, añade, después de recelar abiertamente de la ocupación por las tropas francesas: “En las relaciones internacionales no hay buenos samaritanos, siempre hay intereses de todo tipo”, remacha.

Ismael Diadié denunció la continua violación de los derechos humanos desde el golpe de estado de abril de 2012. Desde la matanza de personas y cortes de las manos a sublevados, violación de mujeres y la destrucción de un valioso patrimonio artístico, entre ellos 16 mausoleos y daños irreversibles en las mezquitas declaradas patrimonio mundial. Es el triste recuerdo que guarda en su cabeza el fiel guardián del legado andalusí.

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/02/21/actualidad/1361481642_900424.html

sábado, 16 de febrero de 2013

Colombie : les guérillas des FARC et de l’ELN libèrent sept otages

Par RFI

Les guérillas colombiennes des FARC et de l'ELN ont libéré le 15 février sept otages, respectivement deux policiers et cinq employés d'une compagnie minière canadienne. Les otages libérés ont été remis au CICR, Comité international de la Croix-Rouge. Mais aucune nouvelle du sixième otage, un ressortissant canadien et qui avait, lui aussi, été enlevé par l'ELN.

La guérilla des FARC, Forces armées révolutionnaires de Colombie, a finalement libéré deux policiers détenus depuis le 25 janvier. Les agents de police Cristian Camilo Yate et Victor Gonzalez avaient été capturés dans la province du Valle del Cauca (sud-ouest). Leur libération, prévue jeudi, avait été reportée par la guérilla, selon laquelle trop de journalistes se trouvaient dans la zone. Les deux policiers ont donc été remis au Comité International de la Croix-Rouge.

La porte-parole du CICR, Maria Cristina Rivero se dit soulagée : « Nous pouvons dire heureusement que la libération a finalement pu se faire, assez rapidement malgré les inconvénients que nous avons eu jeudi. Les véhicules du Comité International de la Croix Rouge se sont rendus dans une zone rurale du département du Cauca, où ont été remis les policiers libérés. Ils ont donc été remis au convoi humanitaire. 
Une femme médecin leur a donné les premiers soins, elle a pu s'assurer de leur bon état de santé pour voyager. Le CICR a ensuite remis ces deux personnes au ministère de la défense, et de là ils devaient se rendre à Cali
.

« Pour nous, chaque libération est d'abord une grande nouvelle pour les personnes libérées et leurs familles. Ce sont les retrouvailles, c'est la fin de l'incertitude. Et puis il s'agit d'une libération importante car elle contribue à humaniser le conflit, et fait en sorte qu'il y ait moins de victimes. C'est une bonne nouvelle pour la Colombie. Nous espérons que dans les heures qui viennent ou ce week-end puisse se faire une autre opération de libération que les Farc ont déjà annoncée d'un soldat qui avait été enlevé dans le département de Nariño », ajoute Maria Cristina Rivero.

Cette libération intervient alors que se poursuivent des pourparlers de paix à La Havane entre la guérilla des FARC et le gouvernement colombien.

Quelques heures après la libération des otages par les FARC, la Croix-Rouge a annoncé celle de cinq employés de la compagnie minière canadienne Geo Explorer enlevés par la seconde guérilla du pays, l'Armée de libération nationale, ELN, depuis le 18 janvier. Parmi eux se trouvaient deux Péruviens. Les otages ont été relâchés dans la zone de Norosi, dans le département de Bolivar, dans le nord du pays.

Les cinq otages ont été remis à une délégation du CICR. Aucune nouvelle, en revanche, d'un sixième otage d'origine canadienne qui avait aussi été enlevé par l'ELN.

viernes, 15 de febrero de 2013

Las FARC liberan a los dos policías secuestrados durante el proceso de paz

Ya retornaron a la libertad. Los dos policías que estaban secuestrados por las Farc desde hace 20 días iniciaron al mediodía de hoy jueves el retorno con sus familias. La banda terrorista entregó a Víctor Alfonso González y Cristian Camilo Yate a una comisión del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y a representantes del movimiento Colombianos y Colombianas por la paz en un caserío del municipio de Miranda, en el departamento del Cauca.

La misión llegó a bordo de varios todoterrenos y en pocas horas viajarán por carretera a Cali, a una dos o tres horas de distancia. Las Fuerzas Militares interrumpieron sus acciones en la zona hasta la medianoche de hoy a fin de facilitar la liberación.

Después de agradecer las gestiones de las distintas partes que participaron en el operativo de liberación, el agente Yate, que permanecía en manos de la columna Gabriel Galvis de las Farc, declaró que sus familiares "fueron mi moral, nunca los saqué de mi cabeza. Si Dios quiere ya vamos para allá". El uniformado habló para Telesur, el canal de televisión de Hugo Chávez, afecto a la guerrilla, y el único medio que pudo estar en la vereda donde se materializó la liberación. Y en cuanto al proceso de paz, dijo que "muchos de los señores (guerrilleros) nos dijeron: agradezcan que están en los diálogos porque si no serían años (de secuestro)".

Más liberaciones

Una vez cumplida la primera etapa, mañana sábado las Farc dejarán en libertad con el mismo procedimiento a Josué Álvarez Meneses, soldado que fue raptado en el departamento de Nariño, al suroeste del país.

Al mismo tiempo que ocurrían esos hechos en el Cauca, en todo el país se celebraban marchas para exigir la libertad de todos los secuestrados, tanto de policías y militares como de civiles sobre los que las Farc no da noticias.

Por su parte el ELN también dejará en libertad en algún momento de hoy o de mañana a cinco empleados de una compañía minera, entre los que hay tres extranjeros, que secuestraron en la Serranía de San Lucas, departamento de Bolívar. Se trata de un área apartada y selvática, muy deteriorada por la explotación ilegal de oro y en la que sólo recientemente aparecieron empresas formales. Aunque el Eln clama que se trata de una liberación de carácter humanitaria, lo cierto es que lo hacen porque el Ejército los tiene acorralados y de unos treinta guerrilleros que realizaron el rapto, cerca de la mitad han desertado.

La preocupación en ese caso es que el Eln solo habla de entregar a cinco cuando son seis los cautivos, tres colombianos, dos peruanos y un canadiense.

http://www.elmundo.es/america/2013/02/15/colombia/1360951078.html

viernes, 8 de febrero de 2013

Al menos nueve vacunadores contra la polio asesinados en Nigeria

Al menos nueve trabajadores sanitarios que participaban en una campaña de vacunación contra la polio en el Estado de Kano, en el norte de Nigeria, han sido asesinadas en dos ataques perpetrados contra sendos centros de salud de la región. Según informa la BBC, todos los empleados fallecidos son mujeres.

En el primer ataque, ocurrido en Kano, capital provincial, cuatro miembros de la campaña de vacunación contra la polio fueron abatidos a tiros por hombres armados que viajaban en un triciclo de motor. El segundo ataque, ocurrido media hora después en Homboro, a las afueras de Kano, se produjo cuando las trabajadoras se preparaban para iniciar su tarea.

La investigación apunta como autores a radicales musulmanes, que se oponen a la vacunación contra la polio por considerar que puede provocar infertilidad. Ayer mismo, un controvertido clérigo islámico se pronunció en contra de la campaña afirmando que se habían producido nuevos casos de la enfermedad como consecuencia de medicamentos contaminados.

Los expertos creen que estos ataques podrían ser obra de la secta islamista Boko Haram, ya que Kano, la segunda ciudad del país y la mayor del norte, ha sido escenario de forma regular de atentados y ataques de este grupo terrorista contrario al uso de la medicina occidental.

El pasado diciembre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef anunciaron la suspensión de sus actividades ligadas a las vacunaciones contra la polio en Pakistán tras una ola de ataques que causó la muerte de nueve trabajadores sanitarios.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/02/08/actualidad/1360324347_980010.html


Mali : les forces françaises et tchadiennes à Aguelhok

Des soldats français et tchadiens sont arrivés jeudi 7 février au soir à Aguelhok, à 160 kilomètres au nord de Kidal, dans l'extrême nord-est du Mali, près de la frontière algérienne, le dernier fief des groupes islamistes armés, a-t-on appris de sources concordantes maliennes.
La région, à 200 kilomètres au nord de Kidal, est la cible depuis plusieurs jours d'intenses frappes aériennes françaises visant des dépôts logistiques et des centres d'entraînement des groupes islamistes, selon le porte-parole de l'état-major des armées françaises, le colonel Thierry Burkhard.
Aguelhok et Tessalit se situent dans le massif des Ifoghas, vaste zone de montagnes et de grottes où, selon des experts et des sources de sécurité, une bonne partie des chefs et des combattants des groupes islamistes se sont réfugiés.
Parmi eux se trouveraient l'Algérien Abou Zeïd, un des émirs les plus radicaux d'Al-Qaida au Maghreb islamique (AQMI) et Iyad Ag Ghaly, chef d'Ansar Dine ("Défenseurs de l'islam"), un ex-rebelle touareg malien des années 1990, originaire de Kidal, qui connaît parfaitement la région.

RANÇON VERSÉE POUR LES OTAGES D'AREVA
C'est aussi dans cette région du massif des Ifoghas, vaste zone de montagnes et de grottes, que les sept otages français au Sahel seraient détenus. Selon Vicki Huddleston, l'ancienne ambassadrice américaine au Mali, la France a payé une rançon d'environ 17 millions de dollars pour la libération de quatre otages français enlevés au Niger en 2010. "Il y a deux ans, AQMI a pris des Français en otages dans une mine d'uranium au nord du Niger, et pour faire libérer ces otages la France a payé une rançon d'environ 17 millions de dollars, déclare dans cette interview Vicki J. Huddleston. Les rançons, comme toutes les rançons, ont été payées indirectement. Elles ont terminé entre les mains du gouvernement malien et ensuite elles sont retournées, du moins une partie, aux salafistes."
http://www.lemonde.fr/afrique/article/2013/02/08/mali-les-forces-francaise-et-tchadiennes-a-aguelhok_1828906_3212.html